No me encuentro bien conmigo misma.
Estoy deprimida la mayor parte del tiempo.

Quiero ser feliz.
Incluso hay momentos en los que pienso que me lo merezco.
Pero yo sola no sé cómo vivir esta vida.
Hoy he ido a una psicóloga. Ha sido por la seguridad social, así que no me ha costado ni un duro. Estoy muy muy contenta. Me ha dicho que nuestro objetivo va a ser acabar con esta maldita ansiedad. Y eso es lo que yo quiero. Dejar de comer como una cerda. No necesitar nunca más la maldita comida. Que deje de ser mi droga. Tener un control de mis emociones.

Disfrutar. Volver a empezar
Me cuesta tanto levantarme de la cama por las mañanas...
Me quedaría a vivir en mi cama.
Joder soy joven, se supone que estos son los mejores años de mi vida, ¿no?
Pues si esto es lo mejor, no quiero ni imaginarme el resto...
Estoy muy sola, en una ciudad extraña, sin amigos íntimos, sin novio y gorda, muy gorda.
Todo me queda grande.

Estoy cansada de luchar contra la corriente, de equivocarme siempre de camino.
Quiero que alguien me ayude.
No quiero seguir adelgazando, llegar a tener un cuerpo que no sea repugnante, y no poder disfrutar de ello. Porque he perdido 22 kilos y cada vez me veo más y más horrible. Quiero adelgazar 10 o 15 más, pero perder este sentimiento de repugnancia y odio hacia mi misma.
Quiero dejar de vomitar. Quiero dejar de tragar compulsivamente.
La psicóloga me ha caido genial. Me ha dicho que nos veamos todas las semanas, aunque yo aún no me siento preparada y me ha dado cita para julio.
Me siento más fuerte ahora, como si no estuviera sola. Es genial tener alguien delante a quien le puedas contar tus neuras y tus obsesiones.
Además he conseguido no comer nada en todo el día (excepto el desayuno, claro, que para mi es sagrado!)
Estoy contenta.
Hacía muchos meses que no tenía estas ganas de vivir.





